Brasil ha dado un paso decisivo en la COP30 con la adopción de la Declaración sobre la Coalición Abierta de Mercados Regulados de Carbono. Esta iniciativa quiere conectar los distintos sistemas de comercio de emisiones para avanzar hacia un mercado global más coherente. El hecho de que se haya presentado en Belém, en plena Amazonia, subraya su vínculo con la protección de los bosques.
La cumbre ha destacado el papel de las soluciones basadas en la naturaleza. Integrar mecanismos como REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación) en mercados mejor coordinados podría fortalecer los proyectos de conservación de ecosistemas clave y la compensación de emisiones con altos estándares de calidad.
¿Qué son los mercados de carbono y por qué importan en la COP?
Los mercados de carbono permiten que países o empresas intercambien créditos de emisiones. Quien reduce más de lo previsto puede vender esos créditos a quien no alcanza sus objetivos, incentivando la descarbonización. Existen mercados regulados, sistemas de fijación de precio al carbono o mercados voluntarios, que posibilitan la participación de más actores.
Para Quadriz, estos mercados son esenciales porque movilizan recursos para apoyar proyectos REDD+ y proteger bosques nativos contra la deforestación. Sin un mercado sólido, la financiación necesaria para conservar ecosistemas o restaurar zonas degradadas no llega a los territorios que lo necesitan.
La COP30 ha puesto el foco en cómo mejorar el funcionamiento de estos sistemas: conexión entre mercados, más simplicidad y más transparencia. Y la nueva coalición adoptada por Brasil apunta justo en esa dirección, buscando mayor liquidez, una armonización de reglas comunes y más confianza.
La propuesta de Brasil: un sistema global de mercados de carbono
Durante la Cumbre del Clima de Belém, se adoptó oficialmente la Declaración sobre la Coalición Abierta de los Mercados de Carbono. Brasil impulsa así una iniciativa que pretende acercar los distintos mercados del mundo y facilitar que los países compartan reglas y metodologías. Con más coordinación, será más sencillo descarbonizar la economía, atraer financiación y cumplir los objetivos climáticos del Acuerdo de París.
La Declaración reconoce que los mercados regulados y los sistemas de precio al carbono desempeñan un rol cada vez más importante en la acción climática. La coalición permitirá intercambiar conocimiento y experiencias sobre MRV (Monitoreo, Reporte y Verificación), contabilidad del carbono y criterios para usar créditos de alta integridad.
El respaldo inicial ha sido amplio. Brasil, China, la UE, el Reino Unido, Canadá, Chile, Alemania, México, Armenia, Zambia, Francia y Ruanda ya se han sumado, y la coalición seguirá abierta a más signatarios. Esta apertura favorece que los diferentes sistemas nacionales se acerquen y sienten las bases de un futuro mercado global más alineado.
Al mismo tiempo, Brasil avanza con su propio esquema regulado: el SBCE (Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones), aprobado en 2024 dentro del «Plan de Transformación Ecológica». Un marco que busca combinar desarrollo económico, inclusión social y protección ambiental.
Resultados de la COP30: avances sobre SbN y REDD+
El papel de las soluciones basadas en la naturaleza (SbN)
Las SbN volvieron a ocupar un lugar destacado en la COP. Los países recalcaron que cuidar y restaurar ecosistemas sigue siendo una de las maneras más eficaces de capturar carbono y adaptarse a los impactos del cambio climático.
Bosques nativos como el del Chaco paraguayo, en particular, son aliados fundamentales: almacenan grandes cantidades de CO2 —son sumideros de carbono—, albergan una rica biodiversidad y sostienen la vida de muchas comunidades.
Esta visión de la naturaleza como «infraestructura climática» concuerda con los mercados de carbono. Cuando un proyecto protege un área forestal o la restaura, puede generar créditos que atraen inversión pública y privada, lo que a su vez ayuda a ampliar las acciones encaminadas a su conservación.
REDD+: progresos clave y puntos de tensión
La COP30 también remarcó el valor de REDD+ como herramienta para reducir emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de bosques. Este mecanismo sigue siendo primordial para proteger grandes masas forestales, especialmente en regiones tropicales como Brasil.
Aun así, se apuntó a la necesidad de reglas más claras. Sin estándares comunes de MRV, aumenta el riesgo de doble contabilidad o de créditos poco fiables, y esto frena la confianza de quienes quieren invertir.
La nueva coalición ofrece una oportunidad para corregir estas debilidades. Compartir metodologías y reforzar los criterios de calidad podría otorgar más peso a los créditos procedentes de proyectos REDD+ dentro de un mercado global de carbono.
Un mercado internacional bien diseñado y estructurado ayudaría a canalizar más recursos hacia la conservación, mejorar la protección de estos ecosistemas vitales y garantizar que cada crédito represente una reducción real y verificable.
¿Cómo encaja todo? Integración de SbN y un mercado global
La armonización planteada por Brasil en esta COP crea sinergias interesantes:
- Las SbN (conservación de bosques, restauración ecológica, agroforestería, rewilding, etc.) pueden reconocerse como créditos de alta integridad, fortaleciendo así su papel en la acción climática.
- Los proyectos REDD+ pueden generar créditos que se adapten a un mercado internacional, regulado o semirregulado, al aplicar estándares comunes y verificables.
- Reglas compartidas de MRV y contabilidad ayudan a reducir riesgos como el fraude o la doble contabilización, lo que aumenta la confianza y dinamiza la demanda.
- La redistribución de ingresos promueve una transición más justa: países con grandes superficies forestales recibirían más recursos para conservarlas, mientras que las economías con mayores emisiones participarían como compradoras de créditos.
Un paso decisivo hacia un mercado mundial más sólido
La adopción de la Coalición Abierta de Mercados Regulados de Carbono marca un punto de partida para compartir reglas, ganar transparencia y atraer más financiación climática. Con estándares comunes y un marco que reconoce la importancia de los bosques, esta iniciativa puede acelerar la descarbonización y reforzar el cumplimiento del Acuerdo de París.
Este nuevo escenario beneficia a los proyectos REDD+ y a otras soluciones basadas en la naturaleza. Un mercado más robusto aumenta la confianza en los créditos que generan y propicia que iniciativas como las de Quadriz movilicen recursos para conservar bosques, proteger su biodiversidad y apoyar a las comunidades locales.
Quedan desafíos, como asegurar la calidad de los créditos o garantizar que la financiación llegue allí donde se necesita. Aun así, la COP30 nos deja un avance importante. Si la coalición crece y se consolida, la compensación de emisiones basada en naturaleza podrá escalar y ofrecer beneficios reales en el territorio. Con más países sumándose, podríamos estar ante un mercado de carbono global más justo, eficaz y acorde con la urgencia climática.
Fuente principal: Presidencia de la COP30 – https://cop30.br